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Pablo Semeniuk, el liguero que fue ladero clave del ascenso histórico de Estudiantes de Río Cuarto

El colaborador de Delfino fue jugador del “fútbol de los barrios”, como DT y fue parte de un ascenso histórico.

El ascenso de Estudiantes de Río Cuarto a la Liga Profesional no solo quedará grabado en la historia del club por lo que significa en lo deportivo y en lo institucional: también dejó nombres propios que tuvieron un rol decisivo para concretar un sueño que la institución venía persiguiendo desde hacía décadas. Entre ellos aparece el de Pablo Semeniuk, entrenador alterno y pieza fundamental en el cuerpo técnico comandado por Iván Delfino, con quien viene trabajando de manera ininterrumpida desde su paso por Colón de Santa Fe.

Semeniuk, de perfil analítico y una fuerte impronta formativa, fue uno de los engranajes que consolidaron el funcionamiento de un Estudiantes que combinó estructura táctica, solidez emocional y un creciente sentido de identidad competitiva. Su labor cotidiana en la preparación del equipo, el seguimiento individual de futbolistas y la construcción de vínculos internos fue destacada por el propio Delfino durante la campaña.

Antes de su incorporación al conjunto de barrio Alberdi, Semeniuk ya había recorrido un camino amplio dentro del fútbol argentino. Tuvo su primera experiencia como entrenador principal en Círculo Deportivo de Otamendi, en Mar del Plata, donde afrontó competencias exigentes y se ganó reconocimiento por su capacidad para trabajar con planteles cortos y contextos presupuestarios ajustados. Esa etapa fue clave para consolidar su mirada integral del juego y su metodología de trabajo, basada en el detalle y en la adaptación estratégica.

Su trayectoria también incluye pasos por instituciones formativas de Córdoba, como Belgrano, además de otros clubes del fútbol de la Liga Cordobesa, donde desarrolló una base conceptual que hoy aplica en el profesionalismo: la importancia del entrenamiento específico por puesto, la cohesión grupal y la lectura de momentos del partido como herramienta determinante.

Dentro del equipo de trabajo de Delfino, Semeniuk se transformó en un aporte constante, tanto en la preparación de los partidos como en la gestión de los ciclos de carga y el análisis de rivales. Su rol alterno no solo complementó las decisiones del entrenador principal, sino que también amplió la capacidad del cuerpo técnico para responder a los desafíos de un torneo largo y altamente competitivo.

El ascenso de Estudiantes coronó una temporada ejemplar y abrió un nuevo capítulo para el club en la élite del fútbol argentino. En esa gesta, el aporte de Pablo Semeniuk se inscribe con letras propias: la de un profesional que creció desde el trabajo silencioso, que recorrió el semillero cordobés, que supo conducir un equipo por su cuenta y que hoy es parte de un cuerpo técnico que hizo historia.

El cordobés, de 40 años, viene de dirigir el Regional Amateur para Deportivo Colón de Colonia Caroy, equipo que quedó eliminado en cuartos de final por penales ante Andino de La Rioja.

Semeniuk, ex arquero de Racing de Nueva Italia, Universitario y Escuela Presidente Roca, trabajó como entrenador en las divisiones formativas de Instituto y Belgrano, clubes en los que también fue ayudante de campo de Colon en la Primera Nacional.

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