“Hay que mentalizar a estos pibes”: El mensaje de liderazgo de De Felippe en su primer día al frente de la “T”, donde apuntó a la cabeza de los jugadores y les exigió a los referentes hacerse cargo de la crisis.
El CARD de Talleres fue el escenario donde Omar Osvaldo De Felippe, el experimentado entrenador de 64 años, dio su primer paso formal al frente del equipo en un clima de extrema urgencia deportiva. Con un contrato firmado por un año, el excombatiente de Malvinas asumió la conducción técnica tras el fallido ciclo de Jorge Sampaoli —que duró apenas siete partidos—, convirtiéndose en el único de los candidatos en carpeta (que incluyó a figuras como Ricardo Gareca, Gustavo Quinteros y Luis Zubeldía) dispuesto a asumir el fierro caliente de un Talleres que yace último en la Zona A y comparte el triste récord de ser el equipo más goleado del campeonato junto a Sarmiento.
Presentado de manera formal por la directiva de Andrés Fassi —quien optó por prolongar su silencio ante el público—, De Felippe no anduvo con rodeos. En su primer contacto con la prensa, el DT apuntó directamente a la psicología del futbolista como el punto de partida indispensable para revertir la caída: “Cuando los resultados no vienen, a veces la cabeza afloja un poco”.
El cara a cara con el plantel y la exigencia a los “grandes”
Lejos de refugiarse en discursos tácticos complejos o excusas por el escaso margen de tiempo de cara al próximo compromiso, De Felippe dedicó gran parte de su primera jornada a conocer a sus nuevos dirigidos y establecer prioridades en el vestuario. El entrenador fue tajante al señalar que la responsabilidad principal en este proceso de salvataje no recaerá en los juveniles: “Hablé con los ‘grandes’, que son los que deben hacerse cargo”.
Para los más jóvenes, el técnico trazó una línea clara de motivación y mentalización para que recuperen la autoestima competitiva: “Tenemos que salir adelante, no tenemos excusas. Tenemos que tratar de que estos pibes se mentalicen en que se puede y salir a jugar todos los partidos de igual a igual” . Según el DT, recuperar la confianza individual y colectiva es el único camino para que el equipo vuelva a plasmar su mejor versión sobre el césped.
El “bombero” de las estadísticas imposibles
La llegada de De Felippe a Talleres reaviva una anécdota que define su carrera como un especialista en enderezar barcos a la deriva. Durante su exitoso paso por el Emelec de Ecuador, el propio entrenador le preguntó sorprendido al presidente del club por qué lo había ido a buscar [7]. La respuesta llegó en forma de papel: una hoja detallada con estadísticas de rendimiento que demostraba matemáticamente cómo los equipos dirigidos por De Felippe experimentaban un crecimiento meteórico e inmediato en situaciones límite, un fenómeno que lo llevó a hilvanar campeonatos en el fútbol ecuatoriano.
Hoy, ante la pregunta de si Talleres cuenta con el material necesario para replicar esa mística de resurgimiento, De Felippe se mostró sumamente confiado en el potencial del club: “¿Tenés plantel? Yo creo que sí. Hay muchos chicos. Bueno, tratemos de que vuelva la confianza y por ahí si traemos los resultados esto va a cambiar rápido”.
Un mensaje de humildad para la tribuna
Consciente de la desazón que atraviesa la parcialidad albiazul debido al presente deportivo, el flamante entrenador cerró su primer día de trabajo con un pedido especial de paciencia y unión de cara al debut de este sábado contra San Lorenzo: “Al hincha no le pedimos nada, le agradecemos y les pedimos que entiendan que en este momento los necesitamos”.


