Análisis táctico del empate de Belgrano ante Huracán: cómo la salida del “Mudo” Vázquez apagó el fútbol del Pirata y el penal fallado por Passerini decretó una injusticia evitable.
Hay empates que se explican desde la fatalidad, y otros que exigen una profunda autocrítica táctica. Lo ocurrido en Alberdi en el 1-1 entre Belgrano y Huracán pertenece indudablemente al segundo grupo . No caben dudas de que el equipo local fue superior durante el ochenta por ciento del encuentro. Con un mediocampo de lujo que combinó la precisión quirúrgica de Franco Vázquez, el despliegue físico de Adrián Sánchez y la dinámica de un retornado Lucas Zelarayán, el Pirata sometió tácticamente a un Huracán replegado que dependía exclusivamente de algún contragolpe aislado.
Sin embargo, el fútbol de alta competencia no perdona las desconexiones temporales ni las modificaciones apresuradas. Belgrano debió batallar muchísimo para conseguir el merecido gol de “Uvita” Fernández a los 15 minutos de la segunda mitad. Pero tras el gol, la estructura comenzó a resentirse por causas ajenas y propias. Primero, la desafortunada lesión de Sánchez (reemplazado por Santiago Longo) debilitó la primera línea de contención. Segundo, y quizás lo más determinante, el técnico decidió retirar simultáneamente a Vázquez y a Fernández para refrescar el ataque con González Metilli y Lucas Passerini ñ. Al “Mudo” Vázquez, amo y señor del ritmo del partido, no le cayó nada bien la sustitución. Y el desarrollo posterior le daría la razón.
Sin Vázquez en cancha, Belgrano perdió la capacidad de dormir el balón y de mantener lejos de su arco a la visita. El equipo se volvió inconexo y le costó encontrar a Passerini en ataque. Huracán, que había adelantado sus líneas tras verse en desventaja, olió la sangre y en su primera aproximación seria de la etapa final facturó: un desborde de Ibáñez encontró a Jordy Caicedo libre de marcas en el área chica para estampar el 1-1 de cabeza a los 38 minutos. Una efectividad demoledora en comparación con todo lo que tuvo que trabajar el Pirata para abrir el marcador.
La paradoja del fútbol le dio a Belgrano una última carta de redención en los pies de Passerini a través de un penal agónico gestado por Zelarayán. Pero la definición fallida del centrodelantero coronó una noche de frustración y malas decisiones. El Belgrano que gusta, domina y genera, se fue masticando el polvo de un empate con sabor a derrota, repitiendo un patrón de ineficacia que ya arrastra tres partidos. La prolijidad táctica y la jerarquía individual están, pero la madurez para cerrar los partidos sigue siendo la gran materia pendiente de este ciclo.

