La Academia cayó ante All Boys en el Miguel Sancho, en su última presentación como local en la Primera Nacional 2026. Se puso en ventaja con un gol de Pablo Chavarría, pero volvió a sufrir sus falencias defensivas y terminó con las manos vacías. Cerrará la temporada ante Chaco For Ever, en Resistencia.
Racing no tuvo la despedida que esperaba en Nueva Italia. En su última presentación como local de la temporada 2026 de la Primera Nacional, la Academia perdió 2-1 ante All Boys y volvió a dejar una imagen que sintetiza buena parte de su campaña: intención para jugar, momentos de dominio y demasiadas concesiones a la hora de defender un resultado.
El equipo cordobés se quedó lejos de la pelea por el ascenso y encontró en la permanencia una satisfacción insuficiente para las expectativas que había generado. Ante unas 3.000 personas en el estadio Miguel Sancho, volvió a tropezar con errores que le impidieron capitalizar sus mejores pasajes de fútbol.
El primer tiempo fue equilibrado, con situaciones para ambos equipos, pero sin eficacia frente a los arcos. Las respuestas de los arqueros y las imprecisiones en la definición explicaron el empate sin goles con el que se fueron al descanso.
En el complemento apareció la mejor versión de Racing. Con Alan Olinick como eje en la mitad de la cancha y Raúl Chamorro y Matías Machado generando peligro por la derecha, el conjunto dirigido por la Academia ganó terreno y encontró argumentos para ilusionarse con una despedida victoriosa.
La superioridad tuvo su premio. Machado sacó un remate que Pablo Chavarría desvió para vencer al arquero visitante y poner el 1-0. El gol parecía encaminar el partido para Racing, que había logrado traducir su mejor momento en una ventaja merecida.
Pero la tranquilidad duró poco. All Boys encontró espacios, se mostró más incisivo y aprovechó las licencias de una defensa que volvió a exhibir sus dificultades para sostener un resultado favorable.
Alejo Tabares, de cabeza y sin oposición a pocos metros de Gonzalo Taborda, estableció el empate. El golpe dejó expuesta la fragilidad de Racing, que no consiguió recuperar el control ni corregir los desacoples defensivos.
La visita olió la posibilidad de llevarse algo más y fue por todo. Luciano Leguizamón ingresó al área, se hizo espacio con rapidez y definió de derecha para marcar el 2-1. En pocos minutos, All Boys dio vuelta un encuentro que Racing parecía tener bajo control.
La reacción académica fue más impulsiva que efectiva. Con el resultado en contra, el local buscó el empate, pero le faltaron claridad y profundidad para torcer una historia que se había complicado por errores propios. La bronca de los hinchas también apuntó al arbitraje de Fernando Echenique, en un cierre cargado de reclamos por las faltas que, a su entender, no fueron sancionadas.
La derrota dejó una postal amarga para la última función en Nueva Italia. Racing intentó despedirse con una alegría, pero terminó repitiendo defectos que lo acompañaron durante buena parte del campeonato: la dificultad para administrar las ventajas y una inocencia defensiva que sus rivales supieron explotar.
La campaña, de todos modos, no puede explicarse únicamente desde lo ocurrido ante All Boys. Las lesiones y las ventas de algunos de los futbolistas más valiosos redujeron el potencial del plantel y condicionaron las posibilidades de pelear por objetivos mayores. Sin embargo, esas dificultades no borran los problemas futbolísticos que volvieron a aparecer en el Miguel Sancho.
Ahora, a la Academia le queda una última escala: visitará a Chaco For Ever, en Resistencia, para cerrar una temporada en la que la permanencia terminó siendo el consuelo principal. La despedida en casa dejó enojo y frustración, con una certeza incómoda: Racing tendrá que corregir mucho si pretende que el próximo campeonato lo encuentre nuevamente como protagonista.


