En la previa del duelo preparatorio entre Los Andes y Villa Siburu por la Primera A de la Liga Cordobesa, un cartel con la consigna “El que no entra bailando, prenda” sorprendió a todos. Los jugadores cumplieron y el video se hizo tendencia.
El fútbol de barrio siempre regala postales distintas. Esta vez, el escenario fue el club Los Andes, en barrio José Ignacio Díaz, donde un amistoso preparatorio para la nueva temporada de la Primera A de la Liga Cordobesa de Fútbol terminó convirtiéndose en una escena tan descontracturada como viral.
En la puerta de ingreso al campo de juego, colgado a la vista de todos, un cartel marcaba la consigna de la jornada: “El que no entra bailando, prenda”. La frase, simple y directa, desató sonrisas, complicidad y un clima festivo que contrastó con la habitual tensión previa a cualquier partido.
El encuentro enfrentaba a Los Andes y Villa Siburu, dos equipos que se preparan para afrontar un nuevo año en la máxima categoría del fútbol doméstico. Pero antes de la pelota en movimiento, el protagonismo fue para la creatividad y el buen humor.
En el video que rápidamente comenzó a circular por redes sociales puede verse cómo los jugadores de ambos planteles respetaron la consigna. Uno a uno, al cruzar el ingreso al campo, improvisaron pasos de baile: algunos más sueltos, otros más tímidos, pero todos cumplieron. Hubo risas, aplausos desde afuera y hasta cargadas entre compañeros.
Lejos de tratarse de una simple broma, la iniciativa reflejó el espíritu con el que muchos clubes de la Liga Cordobesa encaran la pretemporada: fortalecer el grupo, distender tensiones y consolidar la identidad antes de que arranque la competencia oficial.
En tiempos donde el fútbol suele mostrarse atravesado por presiones y urgencias, el gesto de Los Andes y Villa Siburu aportó una bocanada de aire fresco. El mensaje fue claro: se puede competir, entrenar y buscar objetivos, sin perder la alegría.
Después del baile inicial, el partido se disputó con normalidad, como cualquier ensayo preparatorio. Pero lo que quedó fue esa imagen distinta, la de futbolistas ingresando a la cancha al ritmo de la música y las risas, recordando que el juego, ante todo, también es diversión.
En barrio José Ignacio Díaz, la temporada empezó con una coreografía improvisada. Y nadie quiso pagar prenda.
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