La arquera de Deporte y Recreación Integral, de 26 años, fue despedida por familiares, amigos, compañeras y la comunidad del fútbol femenino de la Liga Cordobesa. Sus restos fueron trasladados a Esquel, su tierra, mientras el club y el ámbito universitario la recordaron con emotivos mensajes.
El dolor atraviesa al fútbol femenino cordobés. Candela Lizarrondo, arquera del Club Deporte y Recreación Integral, recibió el último adiós de sus seres queridos luego de su fallecimiento repentino, una noticia que conmocionó a sus compañeras, a la comunidad deportiva y al ámbito universitario de Córdoba.
Candela tenía 26 años y defendía los colores de Deporte y Recreación Integral desde 2024. Su partida dejó una profunda tristeza en la institución que la había acompañado en su recorrido deportivo y que eligió recordarla a través de imágenes de sus entrenamientos, compartiendo la alegría y la energía con las que vivía el fútbol.
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El club había despedido a la arquera con un mensaje cargado de emoción: “Hasta que nos volvamos a ver, Cande”. También expresó su deseo de conservar para siempre el recuerdo de aquella joven que compartía con sus compañeras mucho más que una cancha y una camiseta.
“Volvés a tu sur, Cande. Tu arco queda vacío, pero tu lugar en esta familia es para siempre”, fue otra de las sentidas palabras que la institución le dedicó, en referencia al regreso de sus restos a Esquel, su tierra.
Una despedida que unió al fútbol y la universidad
La conmoción también llegó a la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), donde Candela cursaba el cuarto año de la carrera de Trabajo Social, en la Facultad de Ciencias Sociales.
Desde el ámbito académico la recordaron por su alegría, sensibilidad y compañerismo, además de su compromiso con la defensa de la universidad pública y el fútbol femenino. Una de sus profesoras compartió palabras que reflejaron la huella que dejó como estudiante y en los espacios colectivos que integraba.
La noticia movilizó también a los clubes que forman parte de la Liga Cordobesa de Fútbol, que expresaron sus condolencias a familiares, amigas, compañeras, cuerpo técnico y a toda la comunidad de Deporte y Recreación Integral.
En medio del dolor, el club y la comunidad universitaria impulsaron una colecta solidaria para acompañar a sus seres queridos en este difícil momento.
Candela era arquera, estudiante, hincha de Boca y parte de una comunidad que hoy la despide con tristeza. Su ausencia deja un vacío difícil de llenar, pero también el recuerdo de una joven que encontró en el fútbol y en la universidad espacios para compartir, crecer y construir junto a otros.
Su arco quedará vacío, pero su historia seguirá presente en cada compañera, en cada entrenamiento y en cada abrazo de quienes tuvieron la oportunidad de compartir el camino con ella.


