El Estadio Mario Alberto Kempes cumple este viernes 47 años.
Desde su inauguración en 1978 para el Mundial de Fútbol, el mítico estadio cordobés se transformó en un símbolo del deporte y la cultura cordobesa, albergando partidos históricos, recitales inolvidables y eventos internacionales.

Hoy, más vigente que nunca, sigue siendo el corazón de miles de emociones y el escenario donde la historia continúa escribiéndose.
El 16 de mayo de 1978 se celebró su inauguración tras una construcción que duró más de dos años. Ese día la selección Argentina se enfrentó con un combinado cordobés, de equipos afiliados a la LCF, en lo que sería el último partido amistoso del equipo dirigido por César Luis Menotti antes del Mundial, que iniciaría su competencia dos semanas más tarde.
En el momento de su creación, el nombre oficial que recibió el coloso cordobés, fue estadio Olímpico de Córdoba. Para muchos fue simplemente “El Cható”, debido a su ubicación en el paraje Chateau Carreras.

Si bien su espíritu y su mística se mantienen inalterable, los cambios y las mejoras se convirtieron en una constante, con ampliaciones en cuanto a capacidad, confort y prestaciones.
El 20 de diciembre del 2010, el estadio Córdoba pasó a llamarse “Mario Alberto Kempes”, en homenaje al goleador del Mundial Argentina 1978 y al futbolista cordobés que le dio las mayores satisfacciones a la provincia. El “Matador” convirtió 6 goles en la máxima cita ecuménica, incluido dos goles en el 3 a 1 de la final ante Holanda.
En el 2011, el Kempes fue elegido como una de las sedes para la Copa América. Para entonces, el estadio tuvo una gran reestructuración: las obras incluyeron un aumento en la capacidad del estadio pasando a los 57.000 espectadores actuales, se construyeron las nuevas tribunas populares y fue techada la platea Gasparini, entre otras mejores.
En 2011 también se les dio nombre a las tribunas con nombres representativos de cuatro jugadores destacados de la provincia de Córdoba. De este modo fueron bautizadas, como las populares Artime y Willington, y las plateas Ardiles y Gasparini.


