Fue en la Boutique, con un gran telón en su fachada y con las camisetas de Talleres y la de la Selección.
Fue un largo adiós el de Luis Adolfo Galván. En la calle Carusso y en la Boutique, el más sentido. La capilla ardiente, aledaña al vestuario local, estaba llena y la gente que no pudo ingresar quedó en el hall y pasando la entrada donde caía el enorme telón para el gran Maestro.
Arrancó la ceremonia final, llegaron las camisetas de Talleres y la selección argentina, su familia recibió a los referentes del plantel como Herrera, Benavídez y Bustos, del cuerpo técnico que ahora encabeza Mariano Levisman.
Habló el presidente Andrés Fassi (fue acompañado por casi toda la directiva y varios asambleístas) y se quebró, igual que muchos ex dirigentes como Hugo Bertinetti, Amado Nazrala y referentes de otros clubes de nuestro fùtbol como Gustavo Spallina, actual empleado de Belgrano, y Darío Gigena.
También estuvieron las Matadores y muchos empleados ya que Luisito era parte del día a día del Card albiazul.
Con la viuda Cristina y Luis Galván (h), estuvieron los amigos de siempre, como Humberto Bravo, Ángel Bocanelli, otras glorias albiazules.
El aplauso de la multitud presente precedió al inicio del cortejo hasta el crematorio.
Galván se fue de gira, vive en el corazón de Talleres, de la selección y del fútbol mundial. Fue uno de los mejores defensores de la historia.

