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Huracán de barrio La France: Mauro Allende proyecta un 2026 de crecimiento y salto de calidad para el semillero

El coordinador general del club delineó los objetivos estratégicos para las divisiones inferiores, destacando la importancia de la competencia en Regional de AFA, la autocrítica en la formación y la promoción de juveniles hacia el primer equipo.

 

 

De cara a los desafíos que presenta el horizonte del 2026, Mauro Allende, coordinador general de Huracán de barrio La France, ha trazado un plan ambicioso que busca consolidar al club como un referente en la formación de talentos en Córdoba. La visión institucional no se limita a la mera participación, sino que apunta a un crecimiento sostenido en todas sus líneas: A, B y el bloque Regional, con el fin de potenciar el patrimonio humano del club.

Uno de los pilares de la gestión de Allende es la proyección de sus futbolistas. El objetivo central es que los jugadores del semillero tengan la vitrina necesaria para “pegar el salto de calidad” hacia clubes grandes, un proceso que, según el coordinador, ya ha dado frutos con jugadores que iniciaron su camino en el club y hoy se encuentran en niveles superiores de competencia.

Al analizar el desempeño por categorías, Allende mostró una postura de autocrítica y superación. Respecto a la Línea B, reconoció que el año no fue satisfactorio, por lo que el enfoque estará puesto en analizar los errores cometidos para mejorar el rendimiento y estabilizar al equipo en la mitad de la tabla. En contraste, las expectativas para la Línea A son elevadas, buscando competir de igual a igual y terminar la temporada cerca de los equipos denominados “grandes”.

Sin duda, la joya de la corona en este proyecto es el Torneo Regional. Para la coordinación, este certamen es prioritario, ya que implica representar a Huracán a nivel nacional en los torneos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Allende destaca que participar en este nivel genera un “roce diferente” al de la Liga Cordobesa, exponiendo a los juveniles a una intensidad y exigencia superiores. Tras un primer año de aprendizaje, la meta para el segundo año es clara: volver a disputar una final.

El proceso de maduración ya está en marcha. Allende resaltó que, a pesar de haber atravesado un año complejo en el que se peleó la permanencia, se logró un avance significativo en la integración de las categorías: jugadores de cuarta división ya han sumado minutos en Reserva y han experimentado el roce de la Primera División. Este fogueo temprano es lo que, según la visión del club, preparará a los jóvenes para los desafíos del profesionalismo en el futuro cercano.


 

 

 

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