
Talleres tuvo este martes una noche para el olvido. El equipo dirigido por Jorge Samapoli cayó por goleada 3-0 ante Lanús y se quedó sin nada ante su gente, en un Mario Alberto Kempes que desaprobó la actuación.
Una llegada y muchas dudas. La puesta en escena de Talleres no varió y Lanús no lo perdonó. El afán desmedido por jugar en campo rival en el intento de asfixiar al rival y la falta de agresividad en la marca le salió carísimo. Estuvo a punto de batirlo en tres oportunidades, de no ser por Ezequiel Unsain que contuvo algunas y desvío otras, en el PT. En el complemento, vulneró la resistencia del arquero albiazul, le hizo tres goles y le pegó un tiro en el travesaño, con lo que la goleada pudo ser mayor.
Fragilidad defensiva. El cambio de sistema resolvió poco y nada. De la línea de cinco a la de cuatro con el ingreso de Giovanni Baroni por Chamorro, no cambió la fragilidad defensiva, individual y colectiva. Talleres que fue directamente goleado. Hubo virtud del rival, pero nuevamente varios errores no forzados. No incomodar a Aquino en el 1-0; el cabezazo de Valois entre Riquelme y Fernández en el 2-0 más el quedo de toda la defensa en el 3-0. Tampoco se aclaró el ataque, ya que quedó el registro de una sola jugada en la que Cristaldo la tiró contra un palo tras una gran habilitación de Chamorro. Fue la única llegada de un Talleres que ya estaba incómodo en la etapa de apertura. En la segunda etapa apenas otro remate de Cristaldo alto y dos entradas de Dávila.


