“El Panza negra” fue campeón y detrás del logro estuvo, como cada sábado, una hinchada fiel, barrial y presente, el motor que nunca falla.
Hay campeonatos que se explican con números, estadísticas y goles decisivos. Y hay otros que también se cuentan desde la tribuna, desde ese lugar donde el tiempo no pasa y las caras se repiten fecha tras fecha. El título de Escuela Presidente Roca en la Liga Cordobesa 2025 pertenece a ese segundo grupo. Porque además del plantel y el cuerpo técnico, hubo un factor constante, inalterable: “los infaltables de siempre”, los que siempre están presentes en la cancha.
La hinchada de Presidente Roca volvió a ser protagonista. No salió en la planilla arbitral ni levantó la copa, pero acompañó cada paso del equipo durante la temporada. En los partidos de local y visitante, bajo el sol, el frío o la llovizna, estuvieron ahí. Con banderas gastadas por los años, bombos que marcan el pulso del barrio y aplausos que sostienen incluso en los momentos difíciles.
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Las fotos de cada hincha, de cada familia apoyada contra el alambrado o alentando desde la popular, son mucho más que postales. Representan el genuino respaldo que solo se vive en el fútbol de los barrios de la Liga Cordobesa. Ese fútbol donde los nombres se conocen, donde el saludo es cotidiano y donde el club es una extensión del barrio y de la vida misma.
Presidente Roca construyó su camino al campeonato con identidad y pertenencia, valores que se reflejan en su gente. Los hinchas no llegaron al final: estuvieron desde el principio. Vieron crecer al equipo, sufrieron derrotas, celebraron triunfos y jamás dejaron de creer. Esa constancia, ese estar siempre, también explica por qué la vuelta olímpica tuvo un sabor especial.
En tiempos donde el fútbol parece acelerado y distante, la hinchada de Escuela Presidente Roca recuerda que la esencia sigue viva. Los infaltables de siempre, los que nunca faltan, fueron y son parte del campeonato. Porque en la Liga Cordobesa, el fútbol todavía se vive así: de cerca, con el corazón y con el barrio empujando desde la tribuna.


