Luego de un año y medio de gestión, el entrenador se despidió de la institución tras haber consolidado al equipo en los puestos de vanguardia de la Liga Cordobesa, logrando una regularidad y competitividad históricas para el club.
Después de 18 meses al frente del plantel superior, Miguel Bordi dejó de ser el director técnico de Defensores Juveniles. Su ciclo estuvo marcado por el objetivo firme de pelear en los puestos de arriba y lograr el ascenso a la Primera A, y aunque no se consiguió la clasificación definitiva, el entrenador dejó números sumamente positivos en la institución.
Bordi asumió el mando en uno de los momentos más complejos para el club y, a través de un proyecto que combinó jugadores formados en la institución con futbolistas experimentados, logró transformar las dificultades en ilusión y protagonismo,.
Las estadísticas de su paso por el club reflejan el alto nivel competitivo alcanzado: de un total de 56 partidos jugados, obtuvo 36 victorias, 12 empates y solo 8 derrotas. Un dato que destaca la solidez de su equipo fue la faceta defensiva, logrando terminar 36 partidos con el arco en cero.
Más allá de las cifras, la gestión de Bordi se caracterizó por una regularidad poco frecuente, ya que durante los tres torneos en los que dirigió, el equipo nunca bajó del segundo lugar. Esta etapa se cierra dejando un legado de trabajo y compromiso que posicionó a Defensores Juveniles como un animador constante de su categoría,.
Desde la institución se informó que, tras el cierre de este ciclo, se dará comienzo a una nueva etapa con la presentación oficial de un nuevo cuerpo técnico en los próximos días.
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