Armando Miguel Rodríguez, destacado valor defensivo del Racing cordobés de los años ’70, murió este martes a los 79 años. Su figura era una una pieza fija en la Academia de los años previos al de los grandes logros.
Desde su puesto de marcador central, Rodríguez había surgido en Bella Vista, pero entró en la consideración general tras incorporarse al club de Nueva Italia en 1972. En la Academia fue indiscutido hasta que la aparición de la dupla compuesta por Pascual Noriega y Osvaldo Coloccini, que lo dejaron sin lugar, para buscar nuevos horizontes y dejar atrás una campaña con 128 partidos, un gol (a Argentino Peñarol) y siete expulsiones que reflejan la tenacidad a veces desmedida de su entrega.
“Cara de Papa”, fallecido este martes a los 79 años, había nacido en Córdoba el 17 de julio de 1947, se inició con los albiverdes del Pocito, club al cual ingresó a los 16 años, en 1964. Tomó parte como suplente del equipo que actuó en Primera División de la Liga Cordobesa, en 1968, junto a José Luis Saldaño, Juan Carlos Márquez y Ernesto Zapata.
Más tarde, en 1972, pasó a Racing para jugar en un equipo con grandes figuras, como Carlos Guerini, Ricardo Videla, Guillermo Aramayo, Miguel Angel Oviedo y Juan Carlos Bujedo, donde arrancó de titular y se adueñó del puesto por más de media década. Allí fue referente defensivo durante seis temporadas, hasta que en 1978 firmó para Avellaneda, que por entonces estaba en la B local.
Sus restos son velados hasta este miércoles a las 12 en la sala de avenida Sabattini 1650


