La Academia venció por 2 a 0 al “cervecero” con goles de Vignolo y Chavarría.
A veces, al que madruga, Dios lo ayuda. Y después hay que seguir ayudándose. Racing salió ganando desde el vestuario y no dejó salir a Quilmes del envase de un equipo sin luces, chiquito. La Academia lo venció por 2 a 0 y se acercó al Reducido para pelear con el segundo ascenso.
Era lunes, pero Racing se tomó la cerveza ante un rival que que fuera del estadio Centenario acumuló 10 partidos (cuatro empates y seis derrotas en el torneo).
Al minuto, Francisco Flores recibió, dudó en tocarla hacia atrás y Julián Vignolo, la gran joyita de la Academia, se la llevó y metió una gran definición para castigar a un Lautaro Herrera que sufrió muchísimo en su debut en Quilmes. Como si fuera poco, a los 20’, Pablo Chavarría anticipó sin inconvenientes a Gastón Aranda y estiró la diferencia para llevar mayor tranquilidad a los hinchas.
En tibio intento por reaccionar, el Cervecero estuvo cerca de descontar por medio de Ramiro Martínez. Sin embargo, fue la única llegada de peligro que tuvo en un partido para el olvido. Así, dio un nuevo paso para atrás, no pudo acercarse a puestos de Reducido y no debe relajarse en la lucha por la permanencia.


