El 7/12/1980, goleó 4-0 a Independiente en el viejo Chateau Carreras por la semifinal de ida del Nacional. Con dos goles y una actuación estelar de Luis Antonio Amuchástegui, la Academia dio un paso decisivo rumbo a la final ante Rosario Central y escribió una de las páginas más recordadas de su historia.

Se cumplen hoy 45 años de una victoria que quedó grabada a fuego en la memoria del pueblo de Racing de Nueva Italia. Aquella tarde del 7 de diciembre de 1980, en el viejo estadio Chateau Carreras de Córdoba, Racing ofreció una exhibición de fútbol y carácter para golear 4-0 a Independiente en la semifinal de ida del Torneo Nacional. No fue un triunfo más: fue un verdadero “baile” ante el clásico rival, con autoridad, contundencia y figuras que alcanzaron su punto más alto.
El equipo dirigido por Alfio Basile salió decidido a marcar el rumbo de la serie desde el primer minuto. Con orden táctico, intensidad y sociedades que funcionaron a la perfección, Racing impuso condiciones y desarticuló a un Independiente repleto de nombres ilustres como Ricardo Bochini, Brailovsky y Alzamendi. “La Acadé” golpeó temprano y ya no soltó el control del partido.
El gran protagonista de la tarde fue Luis Antonio Amuchástegui. El delantero firmó una actuación memorable y encaminó la goleada con dos conquistas en apenas cinco minutos del primer tiempo: a los 21’ y 26’, ambos goles que desataron la euforia en las tribunas. Su movilidad, precisión y oportunismo resultaron decisivos para quebrar al “Rojo” y darle a Racing una ventaja que sería determinante en la serie.
Antes del descanso llegó el tercero, obra de Miguel Ballejo a los 38’, que terminó de reflejar la superioridad académica en el marcador. Ya en el complemento, Guillermo Aramayo puso cifras definitivas a los 20’ del segundo tiempo para sellar el 4-0 y una noche histórica en Córdoba.
Aquel Racing formó con Juan Manuel Ramos; Lucio Del Mul, Pascual Noriega, Osvaldo Coloccini y Enrique Vivanco; Oscar A. López, Guillermo Aramayo y Roberto Gasparini; Luis A. Amuchástegui, Miguel Ballejo y Atilio Oyola. Desde el banco, Basile movió piezas con los ingresos de Jorge Maldonado y Horacio Baldessari para sostener la intensidad de un equipo que no dejó dudas.
Independiente, conducido por Miguel Ángel Juárez, nunca pudo encontrar respuestas ante el vendaval futbolístico académico. El árbitro Claudio Aquiles Busca no consignó incidencias y la recaudación de la jornada alcanzó los 507 millones de pesos de la época, en una muestra del impacto que generó el clásico.
Más allá del resultado, aquella goleada significó mucho más: Racing quedó con el camino allanado hacia la final del Nacional 1980, instancia en la que luego enfrentaría a Rosario Central. A 45 años de aquel 4-0, la tarde del Chateau Carreras sigue siendo un símbolo de orgullo, carácter y fútbol bien jugado para la Academia y una de las grandes joyas de su historia.


