Es uno de los hijos de Sergio Watson y surgió en Instituto, donde jugó en “el fútbol de los barrios” hasta el debut.

Franco Watson, una de las nuevas joyas de Lanús, se convirtió esta noche en uno de los héroes tras la consagración del Granate en la Copa Sudamericana, superando a Atlético Mineiro en una dramática definición por penales. El talentoso mediocampista cordobés, surgido de las inferiores de Instituto y forjado en la exigente Liga Cordobesa de Fútbol, volvió a mostrar personalidad y madurez en un escenario de máxima tensión.
Con su habitual claridad para manejar los tiempos y su determinación para asumir responsabilidades en el tiempo suplementario, Watson fue clave tanto en el desarrollo del partido como en la tanda decisiva, donde convirtió con frialdad.
Su trayectoria—que pasó del fútbol barrial de Córdoba a la elite continental—encuentra en este título un capítulo inolvidable. En Lanús destacaron su evolución, su profesionalismo y su capacidad para aparecer en los momentos determinantes. El joven cordobés ya es una realidad y su nombre empieza a escribirse con fuerza en la historia reciente del club.
Su papá Sergio, inolvidable delantero surgido en Unión Florida y Juniors, festejó a rabiar, después de la amargura de Nicolás, el mayor de sus hijos que descendió hace días con San Martín de San Juan.


